martes, 22 de noviembre de 2011

Osvaldo Bayer pasó por Concepción divulgando la historia y el sufrimiento de los pueblos aborígenes del País

El escritor e investigador Osvaldo Bayer visitó Concepción del Uruguay para presentar su documental Awka Liwen (Rebelde Amanecer), el que cuenta los sucesos de la mal denominada Campaña del Desierto (1879) y la actual situación de las comunidades aborígenes en la Argentina, las que todavía reclaman por sus derechos. “En historia no se puede mentir porque siempre puede venir otro historiador y descubrirlo”, aseveró el escritor durante la actividad que fue organizada por la Comisión Memoria, Verdad y Justicia.

Eduardo Ojeda y Carlos Martínez Paiva, miembros de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia, fueron los presentadores del invitado de honor, Osvaldo Bayer.

Tras algunas palabras de presentación por parte del escritor y periodista se dio inicio a la proyección de Rebelde Amanecer (Awka Liwen en lengua mapuche), el documental que le costó a Bayer una denuncia judicial en su contra por parte de la familia Martínez de Hoz por “agravar la dignidad familiar”.

Al respecto, Bayer comentó que les contestó: “La dignidad de la familia Martínez de Hoz ya fue agraviada por el Ministro de Economía que trabajó con la dictadura militar”, en referencia a José Alfredo Martínez de Hoz, partícipe civil de la última dictadura cívico militar argentina.

Awka Liwen relata los hechos poco conocidos de la Campaña del
Desierto en 1879, un capitulo en la historia argentina que se mal denomina como heroico. “En realidad significó la expropiación de tierras ancestrales de comunidades aborígenes, costó el asesinato 14 mil personas y la toma de prisioneros para repartir entre las familias de la alta sociedad porteña”, comentó Bayer.

La masacre fue liderada por Julio Argentino Roca, ministro de Guerra del entonces Presidente Nicolás Avellaneda, y cofinanciada entre el Estado argentino y la Sociedad Rural Argentina (fundada en 1866), para así repartir las tierras a conseguir entre unos 600 propietarios latifundistas. Entre ellos estaba Alfredo Martínez de Hoz que recibió en recompensa por su aporte al ejército de Roca unas 2,5 millones de hectáreas. Martínez de Hoz, fue uno de los creadores de la Sociedad Rural Argentina, y bisabuelo del que luego sería el encargado de la cartera de Economía de Jorge Rafael Videla.

“Roca fue un genocida y tiene un monumento en la ciudad de Buenos Aires a unos 110 metros de la Casa de Gobierno”, dijo Bayer y agregó que “con un grupo de ciudadanos piden que se quiete el monumento”. “Queremos que en ese lugar se haga uno a quien lo merece: la mujer originaria, quien en su cuerpo gestó al criollo”, sostuvo. “La historia oficial muestra a Roca como un héroe cuando ni siquiera anduvo a caballo, hizo toda la Campaña del Desierto en carroza y con un sacerdote al lado”, añadió.

“Tendríamos que aprender más de los pueblos originarios y eso significa la defensa de la naturaleza”, observó el historiador.

En otro punto de la charla con el público presente, Bayer hizo referencia al gobierno kirchnerista, del que destacó la “defensa de derechos humanos y los juicios a represores, la ley de medios, el matrimonio igualitario y la eliminación de las AFJP”. No obstante, también lo agregó a modo de crítica “la falta de una política para con los pueblos originarios”.

Finalmente, Bayer se manifestó sobre la actual situación del Museo Yuchán, del profesor Juan José Rossi, y dijo: “Como amigo de Concepción del Uruguay, le pido al señor intendente que por favor reabra el museo”. El Yuchán es un museo de culturas aborígenes creado por el historiador Juan José Rossi y en la actualidad se encuentra cerrado a raíz de que el edificio en donde estaba ubicado está siendo sometido a refacciones.

Nota publicada en Babel Digital (15 de noviembre de 2011)

“Todavía no somos conscientes del impacto que tuvo el 19 y 20 de diciembre del 2001”, aseveró Brieger en su paso por Concepción

El periodista especializado en política internacional Pedro Brieger, en su paso por Concepción del Uruguay, destacó a la cumbre de Mar del plata del 2005 en donde se rechazó al tratado de libre comercio, conocido como ALCA, como uno de los hechos más importantes para latinoamérica de los últimos años. También disertó sobre política internacional, los gobiernos neoliberales latinoamericanos de los ’90 y sobre la nueva consciencia y unión actual de los países de la región, entre otros temas.

Brieger fue invitado por la Universidad de Concepción del Uruguay para participar en la jornada de Cine Nacional. En este marco, ante un salón poblado de público, el periodista arrancó con su exposición refiriéndose a la actual crisis de Grecia y la comparó con la que Argentina debió atravesar luego del gobierno neoliberal de la década del ’90 (Carlos Menem). Proceso que había comenzado con la última dictadura cívico militar. “Se había creado todo un mito que íbamos a crecer e ingresar al primer mundo, con la timba financiera y sin el desarrollo de la industria”, expresó.

“El 19 y 20 de diciembre tuvo un impacto muy fuerte en América Latina y todavía no somos conscientes de ese impacto. Esa revuelta significó una respuesta de rechazo al modelo neoliberal; ahí cambió el mito, significó un quiebre”, contó el periodista.

Luego agregó que ese “quiebre” se vio reflejado en el 2005 con la Cumbre de las Américas, que se realizó en Mar del Plata, en donde se rechazó el tratado del ALCA. “Ese proyecto era un tratado de libre comercio que tenía como objetivo generar ganancias para empresas estadounidenses”, explicó el periodista. En este sentido, afirmó que para “los neoliberales la democracia y la pobreza no existen”.

En el marco de la cumbre de Mar del Plata, fue que Brieger introdujo la figura del ex Presidente Néstor Kirchner. “Realizó uno de los actos políticos más importantes de los últimos años en América Latina, donde enfrentó al presidente de los Estados Unidos y le permitió a

Hugo Chávez (presidente de Venezuela) decir ‘¡Alca al carajo!’. Eso le permitió a Kirchner tener un lugar importante en Latinoamérica”, comentó.

De cara ya en lo actual, el especialista en política internacional, observó que “hoy hay un cambio radical en el pensamiento y una transformación en América Latina cuando se habla de solidaridad”. “Hay un conjunto de gobiernos como Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Perú, que son muy heterogéneos pero que entienden que es necesario construir un modelo diferente y tener una mirada desde el sur”, aseveró.

Pedro Brieger es periodista especializado en política internacional y sociólogo. Participa como columnista en el noticiero de la Televisión Pública y conduce en el mismo canal Visión 7 Internacional. Por otro lado, en radio La Red, integra el staff del programa Marca de Radio que conduce Eduardo Aliverti. También en Radio Nacional tiene sus segmentos al igual que escribe columnas para la agencia de noticias Télam.

En el ámbito académico, es titular de cátedra de Sociología de Medio Oriente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Ha escrito varios libros entre los que se destaca El conflicto Palestino-Israelí, editado por Capital Intelectual, el que llegó a ser best seller.

Nota publicada en Babel Digital (11 de noviembre de 2011)

martes, 8 de febrero de 2011

Vamos las bandas

Ya es muy tarde en esa madrugada de sábado y cada vez más gente comienza a llegar al bar, buscando una mesa que le dé una buena vista hacia el modesto escenario donde en unos instantes se presentará la banda que será la protagonista de la noche. El público, entre ansioso y no tanto, se sumerge en el espeso humo de cigarrillo que flota y conversaciones triviales dicha a los gritos para tratar de escucharse por sobre el alto volumen de la música que el dj está reproduciendo. Los diálogos no difieren mucho entre sí, todas concluyen en un debate sobre cual es el mejor disco de la banda, cual fue su mejor época, qué temas tocaran esa noche. Hay mucha ansiedad porque la banda aparezca de una vez, todas las miradas están en el escenario que resguarda los instrumentos sin músico.
Lástima que los verdaderos protagonistas de los debates y las remeras no sean los que van a presentarse. No. Los verdaderos están a miles y miles kilómetros de distancia, algunos de sus integrantes muertos y otros con demasiados problemas de reuma o próstata para andar presentándose por ciudades del tercer mundo. Es por eso que este público se conforma con lo que están por ver: un premio consuelo, un producto de segunda marca. Lo que hay, y que encima lleva más de una hora de retrazo.
De repente las luces bajan y el dj detiene la música. Las estrellas sin brillo hacen su aparición y tocan el primer tema Algunos espectadores siguen la canción, otros miran un tanto desconcertados. La banda toca en cuerpo y alma, con ropa similar, con intento de movimientos parecidos, con la voz del frontman que parece desangrar su garganta para llegar a la voz del cantante original. Pero no son los originales, son genéricos.
Para el final de la segunda canción algunas personas abandonan el lugar, otras, las que estaban sentadas más atrás porque llegaron tarde y no encontraron algo mejor, se apuran por ocupar las mesas recién dejadas y se compenetran más con el show.
La banda sigue tocando, y sigue, y sigue, en nombre de sus ídolos que tan orgullosos estarían de ellos, por los que cualquier cosa vale la pena. El público, que cada vez se reduce más, parece crecer en espíritu. Ahora abandonan las mesas, las sillas y solo se acomodan en los saltos y en los pogos, en ese ritual pagano ofrecidos a los dioses del Rock.
Bandas tributos, gracias por existir. El rock & roll aún esta a salvo.

miércoles, 5 de enero de 2011

No se va a llamar mi amor

“Mi amor, no te puedo amar.
Estás prohibida, estás prohibida, ya.
Estás prohibida, pásenlo en la radio,
por mi amor”.
Charly García

Quien sea un adicto a los archi repetidos capítulos de Sex & the City conocerá que el eje constante de la historia a lo largo de sus seis temporadas fue siempre el mismo: la complicada relación de Carrie, su protagonista, con el problemático Mr. Big. Una relación de miles de idas y venidas, pero que siempre acababa con el corazón roto de Carrie, jurando no volver a verlo jamás, pero regresando como si de una adicción incontrolable se
tratase. Consciente todo el tiempo de que no iba a funcionar, de que Big jamás iba a aceptar el compromiso ni abrir su corazón, ella seguía insistiendo y seguía llegando a los mismos malos resultados.
Podrá ser una historia de ficción, pero la realidad está tan llena de historias similares como éstas que nos sorprenderíamos ¿Por qué insistimos en relaciones que no funcionan? ¿Por qué insistimos con personas con las que sabemos que no se va a llegar a nada? Relaciones tóxicas que solo tienen una sola definición: amor masoquista.
Daniela salió con Luciano durante un tiempo, ella estaba perdidamente enamorada de él y sabiendo de lo que se trataba: mujeriego, soberbio y egocéntrico, tan atractivo como peligroso. La relación terminó como se lo esperaba: en un engaño que Daniela tardó en superar. Tiempo después, conoce a Facundo y su relación era la ideal. Facundo le entregó todo el amor y el cuidado que Daniela podría haber pedido, pero algo se interpuso en su camino: Luciano, una vez más, metiéndose en la confundida cabecita de Daniela para enamorarla nuevamente y jurándole que ahora sí no la volvería a lastimar. Y Daniela dejó a Facundo, y volvió con Luciano, a pesar de las advertencias de sus amigas (“¿vos sos pelotuda?”), y adivinen como termina la historia… Y lo más trágico es que Daniela ya lo sabía.
Todos buscamos el amor verdadero, un compromiso real, como el que tuvo Daniela con Facundo, pero pareciera que necesitamos de ese grado de dramatismo en nuestra existencia, como si la estabilidad desestabilizara y tuviésemos que andar por la vida corriendo como drama queens a llorar por los rincones. Podríamos llegar a la conclusión de que a veces los seres humanos buscamos sufrir por amor, con personas que nos golpean constantemente, y nos dejamos, y hasta parece que nos gusta. Como le pasa a Fabio, que se enamoró de Belén, una chica tan intelectual como inestable, tan hermosa como conflictiva, una falta combinación que hizo fascinar al cegado Fabio que no vio (o no quiso ver) que la pobre Rocío soñaba todos los días con él esperando que le corresponda.
A sabiendas de que él o ella no nos convienen, disfrutamos de esos efímeros momentos juntos, en el goce del sexo, en la conexión que nos hace sentir tan bien con nosotros mismos. Pero disfrutar no parece suficiente, el problema va mucho más allá y radica en esa eterna obsesión por responder los molestos interrogantes ¿qué somos? ¿Hacia dónde va todo esto? ¿Hacia dónde vamos?
Porque como Rocío se enamoró de Fabio, que no deja de pensar en Belén, que está demasiado ocupada con sus mambos, Carrie volvió, una y otra vez, hacia los brazos Big, recibiendo sus besos y todos sus incontables golpes.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Eramos unos niños de Patti Smith

“Fue el verano en que murió Coltrane… Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterrey… Fue el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito, un encuentro casual cambió el curso de mi vida: fue el verano en que conocí a Robert Mapplethorpe”.

Con una carrera de más de 30 años, Patti Smith ha demostrado ser uno de los seres más fascinantes del mundo. Desde su debut con el disco Horses en el año 1975, y con el ex Velvet Underground, John Cale, en la producción, se posicionó en un lugar privilegiado en el mundo de la música, como una de las pioneras del punk de finales de los ’70, convirtiéndose además en uno de los principales referentes del rock indie de Nueva York. La portada de ese disco presenta a esa Patti tan especial, y quizás esa foto no la hubiese llegado a retratar tan bien sino fuese por el ojo de Robert Mapplethorpe al otro lado del lente.
En el reciente libro autobiográfico de Patti titulado “Éramos unos niños” (Just Kids), editado por el sello Lumen en nuestro país, se puede adentrar en la vida de una Patti que con apenas 20 años dejó su Filadelfia natal para llegar a Nueva York, con poco dinero y muchos sueños para cumplir. Era finales de los ’60 y en el medio de un nuevo mundo que emergía, la gracia del destino hizo que Patti encontrara a Robert. Y que Robert encontrara a Patti. Y que se tomaran de la mano
y nunca más volvieran a soltarse. El libro explora la especial relación entre los dos artistas; Patti relata con hermosas palabras el amor que la unió al fotógrafo, amigo, amante y compañero de la vida en buenos y muy malos momentos. Una profunda amistad que se mantuvo firme, incluso cuando ambos comenzaron a tomar sus propios caminos, hasta que la muerte los separó el 9 de marzo de 1989 luego de una larga lucha de Mapplethorpe contra el HIV.
Robert Mapplethorpe fue uno de los fotógrafos más polémicos de la última mitad del siglo XX. Su carrera se consagró en la década del ’80, con un largo y controvertido portfolio de fotos compuesto por retratos de flores, desnudos, algunos de un alto contenido erótico, que fueron calificados de pornografía por lo más pacato de la sociedad norteamericana, ya que Mapplethorpe se atrevió a mostrar la cara artística de las facetas más oscuras y menos exploradas de la sexualidad humana. Además fotografió a una lista interminable de artistas y famosos, pero Patti fue siempre su musa.
“Éramos unos niños”, además de contar el inicio de las carreras de ambos, es también un fiel reflejo de ese fascinante mundo neoyorquino de personajes errantes, artistas, intelectu
ales y jóvenes que buscaban hacer escuchar su voz. Patti nos cuenta los encuentros con Andy Warhol y su trouppe de la Factory y los escritores beat William Burrought y Allen Ginsberg; también anécdotas durante la estadía en el mítico hotel Chelsea donde desfilaban figuras como Jimi Hendrix y Janis Joplin.
Pero el verdadero corazón del libro se centra en Patti y Robert, la conexión entre dos seres humanos tan iguales como disímiles, que tomaron las palabras “pase lo que pase” al pie de la letra. Por esta y muchas otra razones, este emotivo libro es una lectura obligada para los amantes del rock, del arte y de ese fascinante período de finales de los ’60 y comienzo de los ’70, donde nada parecía imposible.
Ya en las primeras líneas del libro, Patti nos conquista con unas bellas palabras, en oda a su viejo amigo, que rápidamente nos hacen conscientes de que nos sumergimos en un libro inolvidable:

“Muchas cosas se han dicho acerca de Robert, y se dirán muchas más. Los chicos adoptarán sus andares. Las chicas se pondrán vestidos blancos y llorarán la pérdida de sus rizos. Lo condenarán y lo adorarán. Censurarán e idealizarán sus excesos. Al final, la verdad se hallará en su obra, la esencia corpórea del artista. No se deteriorará. El hombre no puede juzgarla. Porque el arte alude a Dios y, en última instancia, le pertenece”.

Laura

“Close my eyes, it’s three in the afternoon.
Then I realize that she’s really gone for good…”
Rolling Stones

Ya habían almorzado. Hacía una hora que se habían acostado a dormir una siesta. Laura no se había dormido, no estaba en sus planes, sólo se quedó a mirarlo a Daniel, que roncaba como si un león rugiera de furia. Estaba cansada de escucharlo de roncar, y de sus malos chistes, de sus herméticos horarios, y de cómo el sexo se había convertido en una rutina sin sentido.
Allí estaba, añorando un cambio es su vida, sintiéndose estancada en una relación que tenía asegurado un futuro monótono, junto a un hombre sin ambiciones ni sueños mas allá de un televisor de 29 pulgadas.
¿Alguna vez estuvo enamorada de él? Siempre se lo preguntó. Intentó experimentar la convivencia, quizás así el amor nacía de una vez. Había pasado ya tantas alegrías y desdichas a causa de muchos amantes, desde muy temprana edad, que a los 23 años ya sentía que algo dentro le decía que era hora de sentar cabeza, de vivir más el día y dejar la noche. Una buena relación necesitaba para encarrilar su vida pero terminó siendo lo que la hacía caerse en un pozo sin fondo, cada vez más y más hundida con el pasar de los días.
Su vida fue siempre así, con proyectos prometedores pero nunca concluidos. Intentó Letras, pero se dio cuenta que lo que realmente le gustaba era leer mucho y sin complicaciones; luego Psicología pero lo mas conveniente era un analista. Entonces simplemente desistió estudiar, consiguió un trabajo administrativo con una agencia de publicidad que le dejó suficiente dinero para literatura y noche, y en sus ratos libres se dedicaría a la fotografía. Su más reciente proyecto, el concubinato, parecía tampoco dar frutos para ella.
Quizás una relación formal no era para ella ¿Pero para que preocuparse por eso ahora? Tenía que pensar en ella, en su vida, en sus planes. Pronto vendría la exposición de sus fotos en una galería y sería su oportunidad para demostrarle a todos cuanto estuvo progresando.
Daba vueltas en su cabeza tratando de hallar alguna respuesta ¿Quedarse o huir? Daniel no tenía la culpa de su inseguridad e inmadurez y no lo quería hacer sufrir, pero seguir así no sería justo para ninguno de los dos. Quería que pensar con lógica y tratar de proyectar a futuro, quedarse allí era quizás lo más correcto pero la valija ya estaba hecha.
Escribió unas pocas palabras en un papel y lo dejó sobre la mesa de luz para que él lo vea cuando despertara. Tomó la valija y se fue, sin hacer ningún ruido que fuera a arruinar el descanso de Daniel.
Se fui caminando, arrastrando la valija que estaba muy pesada. El trayecto era largo pero así tenía tiempo para pensar y reflexionar. Le hubiera gustado arrepentirse y volver, pero cuanto mas caminaba y se alejaba, mejor se sentía.
Finalmente llegó a su refugio. Dejo la valija a su lado, suspiró y tocó el timbre. A los pocos segundos la puerta se abre y la mujer, de unos 50 años, la mira y le sonríe, sabía que ese momento llegaría en cualquier momento.
- Hola mamá.
No hubo que explicar demasiado, no hacía falta. Ya había vuelto a su lugar de origen y solo quería descansar en la cama que tanto extrañaba, mientras pensaba si Daniel ya se habría despertado y si ya habría leído sus líneas: “Espero que tengas la buena vida que yo no te puedo dar”.

2008

El diario íntimo de Juan

Domingo 2 de Septiembre
Hoy nos levantamos muy temprano, mamá quería que estemos listos y arreglados para ir a misa y darle gracias a Dios por todo lo que nos da. Hasta quiso que me ponga corbata y todo. Yo le digo que sí a mamá, así esta contenta, yo quiero que ella esté contenta. Cuando estábamos subiendo al auto papá me da las llaves y me dice “ya tenés 17, sos un hombre, manejá”. Me sentí tan feliz, papá dándome la autorización para manejar. Igual se sentó en el copiloto mientras observaba detenidamente si yo hacía todo lo correcto. En cuanto llegamos a la Iglesia me hizo una sonrisa de aprobación, como que había pasado la prueba. Papá es muy exigente, el verdadero líder de la familia, y yo quiero que esté orgulloso de mi.
Cuando entramos a la iglesia y saludamos al Padre que estaba en la puerta recibiendo a los feligreses, encontramos a la familia Ruiz Díaz. Son conocidos de muchos años de mis padres y nos sentamos junto a ellos. Papá y el señor Ruiz Díaz conversaban de la creciente inseguridad de estos días y cómo hacía falta una buena mano dura para terminar con todo, mientras mamá y la señora Ruiz Díaz debatían a cerca de la mejor receta para prepara un Lemon Pie. Los Ruiz Díaz son una familia muy respetada y tradicional y por eso mis padres encuentran tan necesario hacer sociales con ellos. Yo estaba sentado junto a Lucía, la hija de ellos. Tiene 15 años y todos los chicos del colegio están calientes con ella, sin embargo ella no les hace caso a ninguno excepto a mí. Es muy linda y simpática pero por alguna razón no me interesa. Papá me dice que sea hombre y que la invite a salir, y lo haría pero no me vuelve loco hacerlo. Quizás debería, para que papá esté conforme, sobre todo porque nunca llevé ninguna novia a casa.


Miércoles 5 de Septiembre
Santiago es mi mejor amigo, me divierto mucho con él. Hoy me convenció de ratearno del colegio. Si mis padres se llegan a enterar me matarían pero la pasamos tan bien que no me importaría. Caminamos y conversamos mucho. Santiago es genial en todo lo que hace, le importa poco lo que la gente piense de él. Se pelea con profesores, dice lo que piensa (me gustaría ser más como él). Además es super fachero y las chicas se mueren por él. Me dice que no sea boludo y que me lance con Lucía: “No hace falta que te cases ni nada, acostate con ella y a otra cosa”. Pero creo que no sería capaz de hacerlo, especialmente porque Lucía no me gusta.
De repente se puso muy serio y me contó muchas cosas que le estaban pasando: problemas en su casa porque dijo que no quiere ser contador como su papá y su hermano, que estaba harto del colegio, de que siempre lo vean como una rata (eso me dolió mucho, me gustaría saber quiénes son los que le dicen “rata” y matarlos). También me confesó que tiene muchas ganas de irse de la ciudad, que le gustaría irse lejos donde nadie lo conociera. Fue completamente honesto conmigo.
Me encanta que sea honesto conmigo.


Viernes 7 de Septiembre
Llame a Lucía y la invite a salir. Mis padres se pusieron muy contentos, por primera vez salía con una chica y, encima, se trataba de una Ruiz Díaz. Papá me prestó el auto y me dio suficiente plata para que la lleve a algún lugar elegante para comer. Mamá me decía una y otra vez que sea caballero y la trate como una reina. No vaya a ser que surja algún problema, la relación de ambas familias estaban en juego. “Dios no lo permita” repetía todo el tiempo.
Primero fuimos al cine y vimos esa película malísima de una chica que se enamora de un vampiro. Me aburrí muchísimo pero ella salió encantada, tenía muchas ganas de ver la película porque había leído el libro. Me agradeció de haberla llevado a verla y me dio un beso en la mejilla que debería haberme provocado algo pero no sentí nada, simplemente le regalé la mejor sonrisa que podía.
Después fuimos a comer. Lucía habla mucho, de nada que realmente valga la pena destacar. Volvió a sacar el tema de la película que habíamos visto y de cómo le había gustado el libro, que lo había leído en un fin de semana. Le conté que algo parecido me había pasado con un libro de Murakami, pero cuando me dijo “¿qué Murakami?” decidí cambiar el rumbo de la conversación.
Cuando terminamos de comer la llevé hasta su casa, la acompañé hasta la puerta y sentí que tenía la obligación de besarla. Entonces lo hice y me sentí como un enorme iceberg vació de total sentimiento. Ella, sin embargo, me abrazó fuerte y me dijo que la llamara. Le dije que lo iba a hacer, aunque, en realidad, no quería verla más.
Cuando llegué a casa llamé a Santiago para contarle todo. La conversación se puede resumir así:
- La llevé al cine y después a comer.
- ¿Te acostaste con ella?
- No.
- Sos un boludo.


Domingo 9 de Septiembre
Mamá me despertó para ir a Misa. Le dije (mentí) que estaba muy descompuesto y que no me sentía bien para salir. Me dijo que no había problema, que me quedara en la cama. Cuando escuché el auto arrancar y alejarse me sentí en libertad. Me puse a leer un libro de Capote, que Santiago me había regalado, pero no me podía concentrar en la lectura, tenía muchas cosas en la cabeza. Sentía una terrible obligación de llamar a Lucía porque le había prometido que así lo iba a hacer. Me gustaría ser más decidido y hablar con ella y decirle que no me interesa. Pero ¿qué diría papá? ¿Qué pensaría de mí? No quiero causarle disgusto, ni a él ni a mamá. Además para ellos es muy importante tener una buena relación con los Ruiz Díaz ¿Y qué pensarían ellos de mí? Sería el infeliz que jugó con los sentimientos de su hija. Debería llamarla para invitarla a salir otra vez, pero preferiría llamar a Santiago. Veo por la ventana y parece que va a ser una hermosa tarde soleada y me encantaría disfrutarla con él.
Él sí me entiende, le importa como soy, no es hipócrita como todo el resto. Imaginaba escapándome con él, lejos de todo y de todos.
Hay tantas cosas que quisiera decirle, que siento.

Lunes 10 de Septiembre
Anoche me desperté de golpe a las tres de la madrugada y no me podía dormir. No dejaba de pensar en Santiago. En todo ÉL. Su sonrisa, sus ojos, su mechón de pelo que siempre le cae en la cara y él se tira hacia atrás. Quería que estuviese conmigo, acostado en mi cama a mi lado. Abrazarlo, besarlo… Casi sin darme cuenta mi mano ya estaba en mi pija y no me podía detener. Santiago. Santiago. Santiago. Santiago. Santiago…
Acabé con tanta fuerza que me dolía hasta el alma. Lloré mucho. Nunca me había sentido tan solo en mi vida. Mi pecho parece estallar en dudas, incertidumbre, bronca, tantos sentimientos y que no sé como curar. Si es que se curan.

Martes 11 de Septiembre
Llamé a Lucía igual. Esta tarde la voy a buscar al instituto de inglés y la voy a llevar a tomar helado. Quizás hasta me acueste con ella y todo si se me da la oportunidad. Lucia mi novia, Santiago mi mejor amigo, mi hermano. Esta bien que haga las cosas así, tengo que borrar todo lo que pasó la otra noche como si nunca hubiera pasado, por eso arranqué la hoja de lo que había escrito ayer y la destruí. Lo correcto es esto y no lo otro, como mamá y papá quiera. Dios no lo permita…

30 de mayo de 2010